Juan Carlos Naranjo realiza tatuajes y perforaciones en su local “House of style” desde hace cinco años. Este biólogo de profesión y artista por vocación confiesa haber aprendido junto a su hermano Mauricio a hacer tatuajes porque no era un campo muy explotado en la ciudad. Son pioneros en el Ecuador desde 1993.
A sus 26 años ha incrementado la calidad en su trabajo por medio de cursos de primeros auxilios, bioética y seguridad de arte en tatuajes ofreciendo así confianza a sus clientes. Por su local han pasado personajes como Marián Sabaté y concursantes de reality shows.A diario hace de tres a cuatro tatuajes, cuyo costo mínimo es de $40. Sin embargo, uno de los problemas por los que atraviesa es la competencia desleal que han generado personas sin experiencia, quienes cobran precios bajos pero no trabajan con precaución.
Lamentablemente la gente acude a ellos y permite que marquen su cuerpo sin tomar medidas de sanidad, lo cual es importante para evitar el traspaso de enfermedades como el VIH. Por esta razón afirma que “aquí vienen los clientes que se quieren”.Una de las normas en su negocio ubicado en el Centro Comercial Espiral es realizar “tattoos y piercings” como él los llama a mayores de 18 años. En el caso de ser menores de edad deben contar con la autorización de sus padres para afianzar la seguridad en el cliente.El ambiente acogedor y los productos esterilizados atraen a la gente que circula por el lugar.
Rosario Vergara Paz, quiteña de 76 años, recuerda que las votaciones eran diferentes. Solo habían dos partidos, conservador y liberal. La gente podía saber sobre las listas de los candidatos y las discusiones de las leyes por medio del diario El Comercio, ya que no todos tenían acceso a la radio y no existía la televisión. Este aparato tecnológico apareció en 1960 con el Canal 6 y su sede era en el Itchimbia.
Rosario que vivía en la calle Oriente, centro de Quito, comenta que cuando era niña sus padres y vecinos sufragaban en la Plaza del Teatro porque la ciudad no era muy grande,habían instituciones en las cuales votaba una minoría como el colegio Don Bosco y la escuela Hermano Miguel antes ubicada en San Blas.
El proceso electoral no era tan largo como ahora, ya que se elegían pocasdignidades. En los padrones sólo constaba la primera letra con la que empezaba cada apellido más no el apellido completo como es el actual sistema, esto resultaba más fácil. Tampoco había una excesiva campaña política como es hoy.
La gente acogía las propuestas de Velasco Ibarra, “nadie le tumba a Velasco Ibarra” decían sus partidarios.
El ambiente era más tranquilo y menos complicado. La papeleta de votación no era un requisito, actualmente es un comprobante para toda gestión que se realice.
Las elecciones no se concentraban como hoy en los intereses de los partidos, para Rosario hay demasiados candidatos lo que crea confusión en las personas.